1) Aplica Vaselina: Con la ayuda de un hisopo (o cotonete) de algodón, aplica un poco de vaselina en la cutícula y piel que se encuentra cerca de la uña antes de aplicar el esmalte. Si por algo te llegas a pasar, y pones un poco en la uña, remuévela con alcohol

2) Aplica el color: Con toda la libertad, ¡aplica el esmalte! Todo es más fácil ya que cuentas con una súper ventaja.

3) Quita el exceso: Cuando tus uñas estén secas, quita la vaselina, ¡y listo!

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